jueves, 23 de abril de 2009

MENÉATE


Después de unos días buceando en el interesante mundo de Menéame, llego a la conclusión de que esta herramienta es la manera más democrática de informarse. Los usuarios cuelgan las noticias que desde su punto de vista son más interesantes. A partir de ahí, el resto de usuarios votan esas noticias, cada uno con un punto, que pueden ser votos negativos o positivos, y pueden además dejar comentarios en la noticia. Punto a punto, meneo a meneo, la media de puntuación del usuario, el llamado karma, crece o decrece, con lo que su credibilidad sube o disminuye. iCuanta más credibilidad, más arriba en la lista de la página, y más probabilidad de que tus noticias acaben colgadas en la portada de la web, algo que seguro amplía el ego del personal. Es divertido colgar noticias y observar las reacciones de los usuarios respecto a lo que has colgado, pero al cabo de los días aburre un poquito, aunque puede deberse a que al principio uno no para de abrir la página cada dos minutos para ver si te han meneado. Las noticias que se cuelgan han de ser de otros medios de información. Está penalizado colgar demasiados contenidos propios ya que Menéame no es una web de autopromoción. Sirve para leer información elegida por los propios usuarios y para que cada uno cuelgue lo que le parezca interesante. Es recomendable probar la experiencia, y como mínimo añadir página a marcadores.

sábado, 18 de abril de 2009

Cabreo Sindecibernáutico

Desde que Zapatero nombrara a la inexperta González Sinde Ministra de Cultura una oleada cibernética de críticas se cierne sobre ella. Y es que esta señora pretende hacer creer al mundo que el cine español está en crisis por culpa de las descargas cibernéticas. Debería echar una ojeada al top de descargas de este tipo programas. El cine español brilla por su ausencia, es decir, el cine español tiene tan poco interés para el público que ni se molestan los internautas en verlo gratis.
El problema del cine español, además de la falta de interés por parte de los grandes empresarios, es la falta de creatividad. Y luego se pregunta el cine español que por qué nadie se molesta en invertir en él. ¡Pues coño, porque van a perder pasta! Porque la gente no va a pagar 6 euros por ver un film mediocre, aunque sea correcto, aunque esté bien, sin más.
El cine español ha contado con grandes películas en su haber, pero hay que reconocer que la mayoría de los títulos carecen de interés para el gran público, que prefiere gastarse la pasta con los americanos y sus efectos especiales. Es una pena que esto sea así, pero para la gente como yo, las salas de cine solo es una opción en dos supuestos: que la peli conlleve una enorme calidad técnica, de manera que si se ve en casa pierde un 80% de valor, o que sea una gran gran ¡GRAN! historia. Así que con esta mentalidad, que yo creo comparten muchos espectadores, el cine español suele quedar descartado. Claro está que la Sinde guionista y directora jamás podrá reconocer esto, iría contra su propio ego, así que prefiere echar balones fuera y culpar a los que nos descargamos películas por Internet. Pues no Ministra, las suyas no. Y eso se atreve a decirlo después de que su jefe impusiera un canon digital indigno resultado de las presiones de la magnánima SGAE de la mano de las discográficas chupasangre. Y los autores, en vez de protestar contra los que de verdad se quedan con sus perras ya que se quedarían sin curro (distribuídoras en el caso del cine, entre otros), alzan la bandera del no a la piratería y se quedan tan anchos, creyendo además que nos lo hemos tragado. Por cierto, en España las descargas no son ilegales si no se expone el producto de manera comercial, así que señora Sinde, primero infórmese que queda muy feo en una ministra el hablar por hablar, y segundo, déjenos en paz y empiece a fomentar la cretividad entre sus colegas para que acto seguido llegue la pasta, que según sus palabras, le estamos robando los cibernautas.

viernes, 17 de abril de 2009

miércoles, 8 de abril de 2009

INDIVIDUOS COMUNICANTES EN EL G-20


Los últimos acontecimientos políticos nos están desvelando una nueva forma de comunicación que ya no corresponde únicamente a los medios interactivos, sino que se está revelando como la más completa forma de informar al ciudadano desde los medios de comunicación tradicionales. Claro ejemplo de ello ha sido la cobertura informativa durante el G-20, en la que además de crónicas políticas, análisis, editoriales o documentos gráficos, se ha ofrecido al lector fotografías y videos de ciudadanos de a pie que captaban aquello que el periodista se perdía. A la vez, el pequeño gran Twitter, al igual que el medio ciudadano The Latest, informaba en tiempo real de los aconteciemientos más novedosos que tenían lugar en la famosa cumbre gracias sus usuarios. Whitebandaction o Demotix hacían lo propio. Así, los disturbios acontecidos durante las protestas de aquellos días, llegaban al espectador gracias al videoaficionado de turno, que participaba en ellas o simplemente pasaba por allí por casualidad, mostraban a través de la red. Numerosos telediarios se hicieron eco de estos valiosos documentos gráficos incluyéndolos en sus informaciones otorgando así su visionado al mundo. Gracias a un video grabado por un videoaficionado se ha descubierto que el hombre muerto durante las protestas de la cumbre no apareció muerto de un paro cardíaco sin más cuando la policia lo encontró, sinó que fueron las propias fuerzas del orden las que empujaron sin razón aparente al hombre, que cayó al suelo y ya no volvió a levantarse. Gracias a The Guardian y a su admisión del periodismo ciudadno entre su filas esta grabación está dando la vuelta al mundo.
La agencia de noticias mundial GlobalPost lleva a cabo una campaña en la que quiere reclutar a periodistas ciudadanos para llenar el enorme vacío informativo que existe en Estados Unidos en lo referente a la cobertura de noticias internacionales. El New York Daily News y el Star-Ledger acaban de sindicar sus contenidos en esta agencia para poder prestar a sus lectores una cobertura más completa.
Así que ya está aquí, ha llegado la nueva era del periodismo.